Somos Dron nació en 2022, del cruce de varios caminos que, casi sin buscarlo, acabaron encontrándose en un mismo punto. Veníamos de ámbitos distintos —drones, formación, aviación y mundo audiovisual—, pero compartíamos una sensación muy clara: el sector crecía rápido, sí, pero no siempre con las herramientas, el conocimiento ni la responsabilidad necesarias.
En ese momento había mucho interés por los drones, pero también muchas dudas. Una normativa poco entendida, falta de referentes y una tecnología con un enorme potencial que a menudo no se estaba aprovechando bien. Nos dimos cuenta de que podíamos aportar algo útil: ayudar a poner orden, criterio y una mirada profesional en todo ese contexto.
Así es como decidimos crear Somos Dron. Y hacerlo como cooperativa no fue casualidad. Queríamos construir un proyecto compartido, donde el conocimiento circulase, donde cada persona aportara desde su ámbito y donde el crecimiento fuera colectivo. Para nosotras, no se trata solo de formar pilotos, sino de contribuir a una forma de trabajar más consciente, segura y conectada con la realidad del territorio.
Con el tiempo, el proyecto ha ido creciendo y transformándose, pero la esencia sigue siendo la misma: hacer de los drones una herramienta útil, responsable y con impacto real, y crear comunidad alrededor de un sector que todavía tiene mucho recorrido por delante.